martes, 21 de octubre de 2008

Tras los muros, el jardín

El sol fuerte cae de plano
en el patio de la cárcel,
entre las rejas un hombre
que mira sin ver a nadie.

Año cero, año candente
donde empezará a forjarse
la libertad y la muerte.

El hombre sigue mirando
las losas secas del patio,
piensa que tal vez mañana
no existirán para él
los muros que lo separan
de su jardín adorado,
donde cultivaba flores
en las tardes de verano.

Sé que al alba moriré
murmuraba muy despacio,
yo que luché por la vida
mis ojos irán de frente
aunque los lleve vendados.

Caeré al pié de la fosa
como los grandes soldados
y no tendré ni las rosas
que siempre tanto he amado;
mis ojos verán la gloria
aunque los lleve vendados.

El sol irá devorando
mi pobre cuerpo acabado
hasta que la tierra cubra
mi historia, mi honor, mi rango.

Adiós tierra de Granada
adiós, adiós mis hermanos,
hasta siempre mis amigos
os dejo mi amor, mi canto.

Mi vida no vale nada
en este mundo agotado,
mi espíritu surgirá
de los trazos de mi mano
y allí, tendido en la tierra
junto al muro levantado,
sentiré crecer la hierba,
los pasos del hombre bueno,
el trotar de los caballos,
mis ojos verán la gloria
aunque los tenga cerrados.

Rebeldes con causa

La noche huele a amenaza,
han brillado las navajas
y la sangre salpicó
el asfalto de la plaza.
Rebeldes del barrio sucio
rebeldes todos con causa,
no serian tan rebeldes
si tuvieran una casa,
un soplo de amor de madre
y una cama límpia y blanca,
un poco de comprensión
y una paga a la semana.
Tendido quedó en el suelo
al lado de su navaja
con la mano muy abierta
sobre el suelo de la plaza.
Una riña callejera
una palabra más alta
una mueca de dolor,
una soledad amarga,
un pobre chico rebelde
que no tiene amor ni casa.

La marcha

Quiero ver el campo antes de marcharme,
mi casa no existe ya no queda nadie.
Las zarpas de la guerra me han desgarrado,
la bestia ensangrentada me ha devorado,
en mi tierra no existe la primavera
no llegará el verano junto a las eras.
Las risas de mis hijos se han acabado
mi pobre alma perdida se ha suicidado.
Quiero mirar los campos, el río tranquilo,
la destrucción cabalga por los caminos
cuatro jinetes negros enfurecidos
cambian risas por llanto, hambre y gemidos.
las amapolas rojas han florecido
entre tanques siniestros, sin pan ni trigo.

El amor perdido

En la escalinata de la plaza oscura
tirado está un hombre que llora y murmura,
la angustia le ahoga, no quiere vivir
no quiere moverse, no quiere seguir.

Hasta ese momento creyó que la vida
era algo tranquilo, era algo feliz,
creyó en el amor que amaba y besaba
cuidaba y mimaba, hasta que acabó
con un viento frío, gélido y vacío
que se lo llevó una madrugada que no amaneció
un día tranquilo que no salió el sol.

Pero esa amargura que se llama vida
siempre exige y manda y hará levantarse
de la escalinata de la oscura plaza
a ese pobre hombre, que se irá llorando
despacio a su casa.

domingo, 12 de octubre de 2008

Alma liberada

Qué negros algodones ensucian ya mi cuerpo,
qué malas sensaciones, qué impotencia feroz
espero, ardo en deseos de convertirme en nube
y unirme allá en el cielo con la estrella fugaz.
Una vez en la esfera que ilumina la luna,
bañarme con el aire que perfuman las rosas
jugar con los luceros que anuncian la mañana
y antes de que los rayos del sol me desvanezcan,
envolverme en el polvo leve de las estrellas.


Seré un gran navegante sobre el mar en silencio,
recorreré los montes cual pájaro emigrante
iré lejos, muy lejos, más allá de la mente,
más allá del hechizo, más allá del torrente.
El agua cristalina rebosante de espuma
me ofrecerá su lecho de descanso de luna
nunca más volveré a la ingrávida tierra,
no más dolor ni carga de estúpida firmeza,
del polvo hemos nacido y el mismo nos espera,
no seré polvo gris, sino polvo de estrellas.

sábado, 11 de octubre de 2008

Mis manos varadas

El silencio de mis manos
grita fuerte, se desgarra,
es una marea alta,
como nave el corazón,
como pasajera el alma,
como amiga la emoción
que se derrama entre lágrimas.

Las sensaciones se agitan, se rebelan,
se contraen, luchan por salir afuera
y se encuentran con la nada,
la impotencia más tirana,
los recueros dulces, tiernos
y otros amargos, muy negros.

El mar siempre en mi destino,
en calma, bronco, bravío,
azul con olitas blancas,
gris con las nubes muy bajas
y mi silencio, mis manos,
en la arena fina y blanca
varadas, allá en la playa.

Tela de araña




Los pensamientos sin nombre
sin fecha sin dirección
son como cartas perdidas
que vuelven al corazón.

Tengo el alma envuelta en niebla
transida por el dolor
pues mi ilusión, mi locura,
se me fue sin un adiós.

Como una tela de araña
envolvió vida y amor,
maldita la estrella negra
y su luz de destrucción,
mi arco iris de colores
se fundió en una explosión.

Mi pensamiento con nombre
con fecha y con dirección,
se ha diluido en el aire
como pompa de jabón,
va directo al infinito
certero, a la sinrazón.






.



TELA DE ARAÑA

Los pensamientos sin nombre
sin fecha sin dirección
son como cartas perdidas
que vuelven al corazón.

Tengo el alma envuelta en niebla
transida por el dolor
pues mi ilusión, mi locura,
se me fue sin un adiós.

Como una tela de araña
envolvió vida y amor,
maldita la estrella negra
y su luz de destrucción,
mi arco iris de colores
se fundió en una explosión.

Mi pensamiento con nombre
con fecha y con dirección,
se ha diluido en el aire
como pompa de jabón,
va directo al infinito
certero, a la sinrazón.





.






viernes, 10 de octubre de 2008

Ojos de la noche

Los ojos de la noche
vigilan nuestros cuerpos,
vigilan nuestras almas
y nuestros pensamientos.

Volando con las nubes
navegan con los vientos
se cruzan con los pájaros
nocturnos, viajeros.

Trasmiten paz o guerra
amor o desaliento
acunan malos auras
adormecen los sueños.

Los ojos de la noche
son cóncavos y extensos
sus pupilas reviven
historias de otros tiempos.

Sus pestañas son bosques
que pueblan el pasado
sus cejas son caminos
de otro mundo ignorado.

Cuando ya llega el alba
y el lucero aparece
exhaustos y cansados
se cierran y adormecen.

Ojos de la noche
negros y profundos
subís a la luna,
viajáis a otros mundos.

Ojos de la noche





Los ojos de la noche
vigilan nuestros cuerpos,
vigilan nuestras almas
y nuestros pensamientos.

Volando con las nubes
navegan con los vientos
se cruzan con los pájaros
nocturnos, viajeros.

Trasmiten paz o guerra
amor o desaliento
acunan malos auras
adormecen los sueños.

Los ojos de la noche
son cóncavos y extensos
sus pupilas reviven
historias de otros tiempos.

Sus pestañas son bosques
que pueblan el pasado
sus cejas son caminos
de otro mundo ignorado.

Cuando ya llega el alba
y el lucero aparece
exhaustos y cansados
se cierran y adormecen.

Ojos de la noche
negros y profundos
subís a la luna,
viajáis a otros mundos.



Biorritmos alterados

Entre las olas voluptuosas de mis biorritmos

descubro una sensibilidad con las defensas bajas

un corazón con remiendos y rebajas

y una mente a veces lúcida,

a veces solamente en marcha.

Caracolea mi visión de las cosas futuras

y se difumina mi pasado reciente,

siento en mis venas que corre biodramina

para paliar mi mareo vespertino

que ya en la noche vapulea y delira.

Cuando anochece mi alma se marchita

como crisantemo a finales de noviembre.

Si mis sienes se encienden con la fiebre

el hielo más cruel enfría mi raciocinio leve.

Serpentea la euforia hacia la garganta

ahogando mi emoción que salta hecha pedazos.

Sueños de alucine, noches sin fronteras,

no encuentro el camino, mis ritmos se alteran.

Desde mi cama vacia

Cuando cerraste la puerta
pensé, todo se ha acabado
pero comencé el camino,
se puso en marcha la tregua.

Ni una sola madrugada
dejé de llorar mi pena,
ni un solo día pasó
sin que el sol ya no saliera.

Desde mi cama vacía
veía alejarse la playa
que antes cuando estabas tú
se acercaba a mi ventana.

Las gaviotas que hace un tiempo
alegraban mis mañanas
ahora son aves siniestras
que se burlan con venganza.

Te despediste hasta nunca,
se acabó ya la esperanza
y mi alma tan vencida
se derrumbó y se hizo lágrima.

Todo eras para mí
el porvenir, la esperanza,
mi cuerpo era una rosa
que se abría para ti
al nacer de nuevo el alba.

Ha pasado ya algún tiempo
y aunque no puedo aún vivir
noto un latido de calma
un rayito de esperanza
algo que empieza a nacer
y despierta en mis entrañas.

Solo me queda una duda,
si volvieras otra vez
cual sería mi reacción
¿Serian bellas las gaviotas
o tal vez se ocultaría
el mar detrás de las rocas?.

Algún día puede ser
que otra vez sea una rosa
sin espinas y entregada
de nuevo al amor, dichosa.

lunes, 6 de octubre de 2008

Granada

Granada, vega, canción,
claveles en las ventanas,
arte que brota del suelo
que sube por las murallas,
igual que una enredadera
de jazmines perfumada.

Yo fui niño en mi Granada
yo corrí por sus jardines,
su moreria, sus plazas,
mi alma pura, adolescente,
se nutrió de arte, de raza,
y cuando tuve que irme
mientras el tren se alejaba,
guardé dentro de mi ser
el olor fuerte de azahar,
el taconeo, la zambra
y el murmullo de las fuentes
que le dan vida a La Alhambra.

Perdida en la madrugada
mi niñez quedó en Granada.

domingo, 5 de octubre de 2008

MI NIÑEZ EN GRANADA


Granada, sólo tu aroma, me evoca la morería,
esos patios de naranjos, ese sol que martiriza,
esas fuentes en las plazas, esa brisa matutina.
La Alhambra allá en lo más alto, oteando el mar lejano,
recibiendo la primera, los rayos del sol temprano.
Una suave melodía se va escuchando en los barrios
lamento de la guitarra, lamento de los gitanos.
Granada, vega, canción, claveles en las ventanas,
arte que brota del suelo, que sube por las murallas,
igual que una enredadera de jazmines perfumada.
Yo fui niño en mi Granada y descubrí la grandeza
del misterio de la Alhambra jugando en sus patios moros,
trepando por sus murallas y mojé mis pies descalzos
en el agua rumorosa que de los jardines mana.
Respiré la nieve, el aire, de su sierra soberana
mi alma pura, adolescente, se nutrió de arte y de raza.
Cuando tuve que partir, mientras el tren se alejaba,
guardé dentro de mi ser el olor fuerte de azahar,
el taconeo, la zambra y el murmullo de las fuentes
que le dan vida a la Alhambra.
Algún día volveré, en busca de tu mirada
con lágrimas de emoción mis ojos verán mi infancia
y por la orilla del Darro paso tras paso andaré
la senda nunca olvidada, vivencias que allí dejé,
pues fui niño en mi Granada.