Entre las olas voluptuosas de mis biorritmos
descubro una sensibilidad con las defensas bajas
un corazón con remiendos y rebajas
y una mente a veces lúcida,
a veces solamente en marcha.
Caracolea mi visión de las cosas futuras
y se difumina mi pasado reciente,
siento en mis venas que corre biodramina
para paliar mi mareo vespertino
que ya en la noche vapulea y delira.
Cuando anochece mi alma se marchita
como crisantemo a finales de noviembre.
Si mis sienes se encienden con la fiebre
el hielo más cruel enfría mi raciocinio leve.
Serpentea la euforia hacia la garganta
ahogando mi emoción que salta hecha pedazos.
Sueños de alucine, noches sin fronteras,
no encuentro el camino, mis ritmos se alteran.
viernes, 10 de octubre de 2008
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