En la escalinata de la plaza oscura
tirado está un hombre que llora y murmura,
la angustia le ahoga, no quiere vivir
no quiere moverse, no quiere seguir.
Hasta ese momento creyó que la vida
era algo tranquilo, era algo feliz,
creyó en el amor que amaba y besaba
cuidaba y mimaba, hasta que acabó
con un viento frío, gélido y vacío
que se lo llevó una madrugada que no amaneció
un día tranquilo que no salió el sol.
Pero esa amargura que se llama vida
siempre exige y manda y hará levantarse
de la escalinata de la oscura plaza
a ese pobre hombre, que se irá llorando
despacio a su casa.
martes, 21 de octubre de 2008
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