El sol fuerte cae de plano
en el patio de la cárcel,
entre las rejas un hombre
que mira sin ver a nadie.
Año cero, año candente
donde empezará a forjarse
la libertad y la muerte.
El hombre sigue mirando
las losas secas del patio,
piensa que tal vez mañana
no existirán para él
los muros que lo separan
de su jardín adorado,
donde cultivaba flores
en las tardes de verano.
Sé que al alba moriré
murmuraba muy despacio,
yo que luché por la vida
mis ojos irán de frente
aunque los lleve vendados.
Caeré al pié de la fosa
como los grandes soldados
y no tendré ni las rosas
que siempre tanto he amado;
mis ojos verán la gloria
aunque los lleve vendados.
El sol irá devorando
mi pobre cuerpo acabado
hasta que la tierra cubra
mi historia, mi honor, mi rango.
Adiós tierra de Granada
adiós, adiós mis hermanos,
hasta siempre mis amigos
os dejo mi amor, mi canto.
Mi vida no vale nada
en este mundo agotado,
mi espíritu surgirá
de los trazos de mi mano
y allí, tendido en la tierra
junto al muro levantado,
sentiré crecer la hierba,
los pasos del hombre bueno,
el trotar de los caballos,
mis ojos verán la gloria
aunque los tenga cerrados.
martes, 21 de octubre de 2008
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